Capitán Trueno Asfalto Salvadorebooks

Ven Capitán Trueno haz que gane el bueno

Ven Capitán Trueno haz que gane el bueno es una frase que escuché por primera vez en 1978, si no recuerdo mal. Y fue en los 40 Principales. Porque yo por entonces escuchaba esta emisora de radio. Y estoy convencido que esta canción, pues esta frase pertenece a una pieza musical, estaba en la célebre lista. La canción en cuestión se llamaba Capitán Trueno, y los intérpretes, un grupo madrileño denominado Asfalto. El estilo musical con que fue etiquetado por los sesudos críticos musicales del momento fue el de rock urbano.

Asfalto

Ya por entonces me gustó el tema en cuestión y no tardé demasiado en adquirir con los ahorrillos de la paga mensual que me daban mis padres el álbum. Por entonces a los discos de vinilo se les conocía como álbumes.

Y éste en concreto, titulado simplemente Asfalto, era un álbum. Su portada estaba formada por dos hojas de cartón duro. Se abría y en ella habitualmente se incluía una foto de los componentes de la formación y sus letras. Una costumbre inaugurada por los Beatles en su celebrado Sgt. Pepper’s en 1967. Costumbre que, como otras, fue cayendo en desuso con los años y con el devenir de nuevas tecnologías.

Los miembros de Asfalto de 1978 fueron de largo los más conocidos durante su extensa carrera musical: Julio Castejón, Enrique Cajide, Lele Laína y José Luis Jimenez. Ellos firmaron al alimón Capitán Trueno. El  disco además de éste contenía un buen puñado de éxitos musicales muy célebres por aquellos años en el Instituto Tirso de Molina, donde cursaba quien suscribe la secundaria. BUP y COU se llamaba por entonces.

Temas maravillosos como Capitán Trueno, Rocinante, Ser Urbano o Días de Escuela forman parte de mi  idiosincrasia personal. Como la piel enfunda los músculos, órganos, huesos y nervios y demás zarandajas frágiles de las que se compone el ser humano. Pues así.

Todos los que amamos el rock consideramos este trabajo una auténtica obra maestra de la música en castellano. Pero por motivos de producción y diversas discrepancias musicales, dejó insatisfechos a todos los componentes de la banda madrileña. De hecho, Lele Laína y José Luis Jiménez tomaron las de Villadiego y fundaron un grupo de rock de gran calado musical también. Topo. Con temas también legendarios. Al menos en Vallekas (sí, con k), como Vallecas 1996 o Mis amigos.

Asfalto sigue en activo. Julio Castejón y su hijo son las cabezas visibles de la enésima reencarnación asfáltica. Actuaron en las fiestas del Carmen de Vallecas en el verano de 2019. La inmensa mayoría de los asistentes éramos nostágicos de la época del Capitán Trueno. Caras conocidas del barrio pasadas por el tamiz inexorable de los años desde que él nos dejó

Si el Capitán Trueno pudiera venir…

Evidentemente no fue casualidad lo de elegir al tal Capitán Trueno como el protagonista absoluto de la canción homónima. Ven Capitán Trueno haz que gane el bueno. Los miembros de Asfalto, como quien escribe este manojo de pensamiemtos, había crecido a la sombra, entre otros grandes personajes de cómic, o de tebeos, como se los llamaba entonces, del Capitán Trueno. También éramos de Mortadelo y Filemón. Había un instante Nescafé para cada héroe o antihéroe, según el ánimo reinante.

El Capitán Trueno era el héroe (español) por antonomasia. Aunque en la época en la que se desarrollan sus aventuras, España como entidad política no existía. Existían Castilla, León, Navarra, Aragón, Portugal, los condados catalanes, los reinos musulmanes de Al-Ándalus. Pero España no. Aún así, el Capitán Trueno, se presentaba a sí mismo como caballero español. No en vano su grito de guerra era “Santiago y cierra España“. Aunque sospecho de su ascendencia. Debía haber nacido al resguardo de los Pirineos. Su autor era barcelonés. Y el dibujante principal, valenciano. Oriundos de territorios que formaron parte de la Corona aragonesa.

Al parecer el grito de marras pertenece al corpus literario español del siglo XVII, inspirado a su vez en clamores de guerra medievales. En la Edad Media, se designaba Al-Andalus a la zona musulmana de la península ibérica, y Spania, o Espania, al conjunto de estados cristianos del norte. Un concepto geográfico, pero no político.

Pero no hemos venido a hablar de la lejana y compleja historia medieval de esta península de mis pecados, sino del Capitán Trueno, un caballero español. En la dictadura de Franco así tenía que ser. El personaje de cómics que inspiró la celebérrima canción de Asfalto y que nos hacía cantar con fuerza aquello de “ven Capitán Trueno haz que gane el bueno, que el mundo está al revés…

Víctor Mora, guionista y Ambrós, dibujante

El Capitán Trueno comenzó a publicarse en 1956. Su creador Víctor Mora (1931-2016), fue guionista y novelista. En aquellos años, Mora, miembro del PSUC (herejía absoluta en la España de Franco), fue detenido junto con su compañera sentimental Armonía Rodríguez y encarcelados durante seis meses, acusados de “masonería y comunismo”. Armonía formó parte del equipo editorial de Bruguera en los años 50 y 60.

Tras salir de prisión y ya en 1958, Mora creó un personaje similar al Capitán Trueno pero cuyas aventuras se ambientaban en los tiempos de la Roma Imperial. El Jabato era un campesino ibero que, después de pasar por el mal trago de la gladiatura, se transformó en un héroe de pies a cabeza. Personalmente siempre fui más del Jabato que del Capitán Trueno, pero el molde original fue el caballero cristiano medieval, que también era cruzado. Por supuesto El Jabato también era cristiano, una condición que en época de Nerón, estaba bastante mal visto. Y aún así, ¡alardeaba de ello! ¡Con un par!

El dibujante principal de la serie del Capitán Trueno fue Miguel Ambrosio Zaragoza (1913-1992), cuyo nombre de guerra fue Ambrós. Ambrós colaboró también con Víctor Mora en la serie del Corsario de Hierro, que seguía una línea similar a las aventuras del Capitán Trueno y del Jabato, pero esta vez ambientadas en el siglo XVII.

Del Capitán Trueno a mediados de los setenta la Editorial Bruguera tiraba 350.000 ejemplares semanales. ¡Y se vendían todos sin mayor problema! Yo también era consumidor de la serie. Y del Jabato, y del Corsario de Hierro, y de Mortadelo, y de Astérix, y de Tintín, y del Príncipe Valiente… Pero éstas son otras historias.

A pesar de que el Capitán Trueno cosechó un tremendo éxito, no aportó a sus autores Mora y Ambrós un beneficio económico directo. “Este personaje que creé en 1956 ha hecho ganar a sus editores (Bruguera) unas cantidades de dinero cada vez más grandes”, explicaba Mora. Sí, Bruguera se llevó la mayor tajada del jugoso pastel.

Los virtudes del Capitán Trueno

El Capitán Trueno era un hombre tremendamente práctico, eficaz, noble, atractivo para las mujeres, fuerte, pleno de buen humor y sobrado de inteligencia. Era un tío bueno por naturaleza, en todas sus acepciones. Sin tacha, defectos ni flaquezas. Al menos conocidas.

Los protagonistas de la serie se reían a mandíbula batiente mientras cascaban la cabeza de los malos. Se gastaban bromas entre sí. Se lo pasaban bomba. Eran optimistas por naturaleza. Algo que contrastaba con héroes tan seriotes como Roberto Alcázar y Pedrín (1940-1976) o El Guerrero del Antifaz (1943-1966), mucho más oscuros y que sí que representaron el franquismo más rancio. Roberto Alcázar parecía un duplicado en papel del Ausente. De José Antonio Primo de Rivera, el fundador de Falange Española.

Trueno ponía su espada al servicio de los más desfavorecidos y no paraba hasta desfacer entuertos a porrillo a lo largo y ancho del mundo. Porque el Capitan Trueno liberaba a pueblos enteros de los malos malísimos y repelentísimos gobernantes o bandas de criminales en los cinco continentes. Asiáticos, africanos, americanos… Todos eran ayudados por el infatigable caballero cristiano (faltaría más) y sus colegas. Porque todos los socorridos por tan noble hidalgo eran personas, independientemente de su raza, cultura o religión. Era un humanista nato. Pero, ¡ay de los perversos! Y es que repartiendo mamporros, se quedaban solos. Él y su amigo Goliath sobre todo…

Ya vamos viendo de donde procede aquello de ven Capitán Trueno haz que gane el bueno

Los valores morales del Capitán Trueno

Luchaba siempre al servicio de la justicia y la libertad. No sólo contra moros como buen cruzado y caballero cristiano que era, sino contra todo aquel que pisotease al más débil. ¡Incluso en América, donde debió ser de los primeros europeos en llegar! Después de los vikingos, cuya presencia está atestiguada en Terranova hacia el siglo XI.

Con las aventuras del Capitán Trueno los niños de entonces aprendíamos valores como la amistad, jugar siempre limpio y no traicionar jamás la palabra dada y a ser solidarios con los más desfavorecidos. Y palabros nuevos que no recuerdo. ¡Ah, sí! La primera vez que leí la expresión “por doquier” fue en el álbum nº 5 del Capitán Trueno a color, editado por Bruguera.

El personaje creado por Víctor Mora no era un ser individualista. Ya he comentado como sus amigos le acompañaban siempre en sus aventuras y debía apoyarse en ellos para llevar a buen término sus propósitos. Porque eso sí, él era la cabeza pensante. Si no, la serie podría haberse intitulado Las aventuras del gigante Goliath, por ejemplo… Pero no fue así, desde luego. Si no, no tendría razón el lema ven Capitán Trueno haz que gane el bueno…

Distintas épocas de publicación del Capitán Trueno Salvadorebooks

Albumes del Capitán Trueno publicados en distintas épocas

El anacronismo como apoyo a la acción

Recorría el mundo en cualquier medio de locomoción, preferentemente a caballo o en barco. A bordo de su barco subiríamos los dos…

Incluso en un anacrónico globo, un artilugio inventado por el gran mago Morgano, uno de los múltiples personajes conocidos por el Capitán y sus amigos. Como el globo solía tener muy mal final (el aterrizar no se les daba demasiado bien), Trueno y sus amigos lo reconstruían una y otra vez cada vez que lo necesitaban en sus viajes. Y es que el polifacético capitán había memorizado el plano original.

Cuando el Capitán Trueno daba por finalizada su aventura, los malos habían recibido su merecido castigo y los desheredados y marginados habían mejorado su modus vivendi notablemente. El malo siempre palma, la chica se salva. Se les despedía con una mezcla de admiración, alegría y pena, pero los damnificados comprendían que el Capitán y sus compañeros debían continuar su camino como caballeros andantes y errantes para socorrer a otros desgraciados como ellos. Pero con el tiempo comprendemos que no.

Aunque he dicho que los malvados solían acabar muy malamente sus criminales días de latrocinio y asesinatos sin cuento, algunos eran redimidos por el buen cruzado y comprendían su error. Ven Capitán Trueno haz que gane el bueno.

Anacronismos en la serie los hay a cascoporro y no sólo tecnológicos. Trueno conoció en la Primera Cruzada a Godofredo de Bouillon y en la Tercera a Ricardo Corazón de León. ¡El tío debía inmortal, pues a ambos personajes (estos sí) históricos les separa un siglo!

Goliath

Ya he hablado antes de Goliath. Era un hombretón con la fuerza de un gigante (claro, como el del David bíblico), un parche en ojo en ristre, y un pijamesco traje a rayas horizontales azules (a veces amarillas) y negras. De profesión  leñador, siempre  hambriento, como un Obélix castizo, se le conocía por ello como Tragaldabas. Pero tenía otro simpático apodo más. Dada su proverbial facilidad para partir las cabezas de los malos se le denominaba también el Cascanueces. Desconozco si tronchaba testas realmente, pero dejaba fuera de combate al bellaco más formidable. Se sacrificaba sin complejos por sus amigos y podía perder la chaveta si los veía en gran peligro.Y como el Capitán, era un hombre de gran corazón. Pero no andada muy sobrado de inteligencia, no. El pobre.

Crispín

Crispín fue recogido siendo un bebé por un joven Capitán Trueno tras ser devastado su hogar por los malos de turno, que en esta ocasión, y sin que sirva de precedentes, eran “moros”. Crispín era de noble cuna, y era el aprendiz al que educaba el Capitán Trueno en su faceta (otra más) de maestro.  Crispín siempre quiso ser armado caballero y adquirir fama con sus hazañas, un tanto empalidecidas por la figura del omnipresente paladín. Este chaval sí que era bastante listo, nada que ver con Goliath. ¡Dónde va a parar!

Sigrid

La bella Sigrid era la reina de Thule, estado escandinavo basado sin duda en la patria noruega del Príncipe Valiente, el caballero de la Tabla Redonda creado por el excepcional autor de cómics canadiense, el sin par Harold Foster (1892-1982). Fue la eterna novia del héroe. Mujer valiente e independiente, preludiaba en cierto modo a la fémina actual. En ocasiones acompañaba al Capitán y sus compañeros en sus aventuras, pero no siempre, pues no podía descuidar sus deberes de gobernante. Es ingeniosa, buena y hábil con la espada, cuando hacía falta. No era el reposo del guerrero (como hubiese deseado la Sección Femenina), sino que actuaba al lado y al mismo nivel del Capitán Trueno. Algo que no ocurría con Claudia, la (eterna también) prometida romana de El Jabato, dulce y sumisa, pero muy valiente y fiel a su chico también.

Epílogo

Visto lo visto, me parece que nadie podría considerar al Capitán Trueno como una exaltación del franquismo. Ven Capitán Trueno haz que gane el bueno. Por cierto, ¿no han reconocido en el escudo de tela que lleva nuestro protagonista en su atuendo las barras de Aragón? Víctor Mora era barcelonés de nacimiento. Y Ambrós valenciano. Sería por eso. Quizás un guiño a su tierra.

Por Diego Salvador Conejo

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