Programas infantiles en los setenta: Chiripitifláuticos, Globos y Casas del Reloj.

Hace mucho, mucho tiempo, y aquí mismo, en este país, la televisión pública dedicaba una parte de su programación diaria (y no diaria también) a los niños. Bien es verdad que no había más canales que los de Televisión Española: el primer canal y el segundo o UHF. Los que fuimos niños a finales de los sesenta y durante la siguiente década, recordamos programas infantiles como Los Chiripitifláuticos, La Casa del Reloj y Un globo, dos globos, tres globos, entre otros, que nos acompañaban muchas tardes en las que no había nada mejor que hacer. En casa, poco dados a que “se nos quedase la cara cuadrada” por ver demasiada televisión, nos dejaban un rato, sin pasarnos.

Tardes de los setenta.

A las cinco salíamos mi hermano y yo de nuestro colegio en Vallecas -el Mater Clementísima- y recorríamos los pocos metros que nos separaban de casa en compañía de nuestra madre. Luego ya lo hicimos solos. Eran días en los que no nos entreteníamos en la calle, porque otras veces había alguna amiga con la que quedarse a jugar a la goma o a la cuerda. El caso es que a las cinco y diez ya estábamos merendando, en mi caso pan con chocolate, lo que más me podía gustar en el mundo. Y, o bien hacíamos los deberes del día siguiente rápidos, o bien nos poníamos a ver la tele, aparcando las tareas para después. Ya estábamos preparados para ver alguno de los programas infantiles antes de que llegara nuestro padre, hacia las siete. Saludaba rápido y se metía a escribir, cada día un rato, sus obras y sus novelas.

Mi hermano y yo nos sentábamos delante de aquel mamotreto que solo emitía en blanco y negro y que, cuando se estropeaba, no era necesario cambiar por otra tele, sino llamar al técnico. Este cambiaba alguna lámpara  y a seguir. Eran  otros tiempos, en los que nadie había oído hablar de la obsolescencia programada…

El primer programa que recuerdo.

Los Chiripitifláuticos comenzó a emitirse como sección en el programa Antena Infantil, pero debido a su popularidad  muy pronto se separó del espacio para pasar a ser un programa independiente. De hecho, fue el primer programa infantil de producción propia de TVE, permaneciendo en antena ocho años, desde 1966 hasta 1974. Su creador y guionista fue Óscar Banegas, con cuya mujer, Rita Varola, coincidí años después en Videomedia, donde trabajé yo como guionista y ella en Producción.

Rita era argentina y durante su juventud fue una reconocida vedette. Cuando yo la conocí mantenía la garra y la belleza de entonces. Era todo un carácter. Nos enseñaba a los novatos que estábamos por la productora algunos de sus álbumes de fotos y nos decía con su acento argentino -que no había perdido a pesar de los años que llevaba en España-: “mirá qué piernas tenía la Varola”. Era todo un personaje. Pero me estoy desviando…

Locomotoro, los hermanos Mala Sombra, Valentina, el Tío Aquiles, el Capitán Tan, Poquito, Barullo… Eran los personajes que protagonizaban las aventuras de Los Chiripitifláuticos. Y como todo programa infantil que se precie, también tenía canciones, muchas canciones, que todavía recordamos: la de la propia sintonía, El barquito chiquitito, Los Hermanos Mala Sombra –“somos malos de verdad”- , entre otras muchas.

Llegan los Aragón.

En 2013, Diábolo Ediciones publicó “Chiripitiflaútico… ¡es don José!”, escrito por Cruz Delgado Sánchez y Jorge San Román. En el libro los autores hacen un recorrido histórico del recordado programa infantil y nos ofrecen un conocimiento en profundidad tanto al creador como a los actores que dieron voz y cuerpo a los personajes.

A Los Chiripitiflauticos los sustituyeron los payasos de la tele con el programa El gran circo de TVE (1972-1981). Así fue como desembarcó la familia Aragón en nuestro país con un programa de sketches y canciones que forman parte también de nuestra memoria. El “nanananiero naniero” que pronunciaban los payasos cuando intentaban ocultar alguna maldad o desastre, sus enfrentamientos con el señor Chinarro, su habitual saludo “¿Cómo están ustedes?” o canciones como Hola don Pepito, hola don José, están incrustados en la memoria de la generación que ahora tenemos en torno a los cincuenta años.

La Casa del Reloj.

Otro de los programas infantiles que ocuparon las tardes de los escolares españoles del tardofranquismo fue La Casa del Reloj (emitido entre 1971 y 1974), presentado, entre otros, por Paula Gardoqui y Miguel Vila, que abandonaría el programa para incorporarse a los programas informativos. Lo reemplazaría Pedro Meyer, quien, muchos años después, estuvo en el Ministerio de Defensa como Asesor Ejecutivo. Fue un paréntesis en su larga carrera como periodista en radio y televisión.

La Casa del Reloj duraba apenas media hora y nos enseñaba a leer las horas e interpretar el calendario. Además, se contaban cuentos y aprendíamos canciones. Todo ello se completaba con breves reportajes educativos. El programa era una co-producción con la BBC.

Paula Gardoqui fue el rostro más reconocible del programa para mi hermano y para mí. De hecho, nuestro padre la conocía porque ella había formado parte del grupo TEI (Teatro Experimental Independiente), uno de los muchos grupos teatrales que brujuleaban por el pujante movimiento dramático de la época. Y con ella coincidimos un verano de los setenta en alguna playa del Levante. Nuestro padre tenía la peculiar capacidad de encontrarse a sus conocidos teatreros en los entornos más insólitos, como pasó por ejemplo con José Estruch, también dramaturgo, en lo alto de una montaña.

La infancia va terminando…

El último programa infantil que nos acompañó antes de que perdiéramos el interés por ellos y nos dedicáramos a otros menesteres fue Un globo, dos globos, tres globos (1974-1979), presentado por María Luisa Seco y Manolo Portillo. Con una sintonía cuya letra fue escrita por Gloria Fuertes y con el habitual “hola, chicos” de la presentadora, comenzaba el programa. Estaba dirigido a niños desde párvulos hasta casi adolescentes, con tres secciones claramente definidas para cada grupo de edad.  Emitido de lunes a viernes por la tarde, incluía entre sus secciones dibujos animados, canciones, cuentos, concursos, manualidades y piezas divulgativas para todas las edades. También tenía pequeños espacios protagonizados por las marionetas de Alejandro Milán, quien sería también después el creador de los Electroduendes en la Bola de Cristal.

María Luisa Seco fue una de las presentadoras más queridas de la televisión. Maestra de profesión, debutó con Alfredo Amestoy en 1966 en la cadena pública y participó también en el popular espacio Escala en Hi Fi (1961-1967). Sin embargo, muy pronto encontró su lugar entre los programas infantiles de Televisión Española. Fue muy popular y uno de los nombres más recordados de la televisión española.  También se la recuerda por haber estado casada con el popular locutor Pepe Domingo Castaño, con quien muchos, muchos años después, coincidiría yo en mis primeros pinitos en la radio en la SER.

Una nueva generación de programas infantiles.

A Un globo, dos globos, tres globos los siguieron otros programas muy populares, como La cometa blanca, Sopa de gansos (presentado por Rosa León), El Monstruo de Sanchezstein, La Mansión de los Plaff, Barrio Sésamo, Los Mundos de Yupi… fueron muchos los programas, que poco a poco, terminaron por perder el favor de los programadores para ser sustituidos en las tardes por programas de cotilleos y tertulias absurdas. Aunque eso sí, hoy las televisiones generalistas cuentan con canales específicos para los más pequeños, llenos de dibujos animados. Hay algunos muy buenos, pero se echa en falta un concepto distinto del entretenimiento para chavales: ya no se hacen programas infantiles. Parece mentira que hace tres, cuatro décadas, se hicieran programas más rompedores bajo una dictadura –ya en sus estertores- que ahora, que disfrutamos de una democracia.

De forma callada, en muchos de esos programas aparece el nombre de una guionista que algo más tarde despuntaría como una de las principales creadoras de la televisión pública en nuestro país: Lolo Rico. Fue guionista, entre otros, de La Casa del Reloj y Un globo, dos globos, tres globos, y creadora y directora de La cometa blanca. Fueron el banco de pruebas de su talento. Porque poco tiempo después daría a luz a uno de los mejores programas de televisión de nuestra historia reciente, La Bola de Cristal (1984-1988). Pero esta es otra cuestión que merece su propio post y la contaremos en su momento.

Por Olga Salvador Conejo.

 

 

2 comentarios
  1. carlos martín-delgado
    carlos martín-delgado Dice:

    Ahora descubro que tambien en aquellos primeros programas que acompañaron felizmente nuestra infancia estaba la mano de Lolo Rico, brillante creadora de la inolvidable La Bola de Cristal. Magnífica persona siempre comprometida con todo tipo de causas, con la que tuve la suerte de compartir iniciativas por los derechos humanos y en el movimiento “No a la guerra”, también con su hijo Santiago Alba Rico al que sigo leyendo sus artículos en diferentes medios de comunicación.
    Me gustaría complementar los recuerdos de nuestras tardes televisivas de la infancia con el cine de la Sesión de Tarde de los sábados, justo después de comer y tras un capítulo de alguna serie de dibujos animados (Heidi, Marco, Mazinger Z, Dartacan…), empezaba la peli de la tarde que juntaba a toda la familia frente al televisor. Creo que en aquellos momentos se inició mi pasión por el cine, transmitida principalmente por mi padre. Qué gran emoción viví con aquellas pelis del oeste, de aventuras ( las mejores las de Tarzán), las de risa (con los Hermanos Marx o el Gordo y el Flaco), e incluso con las que llamábamos de amor, que eran las que más gustaban a mi hermana y que los chicos queríamos aparentar que no nos gustaban.
    En aquellas tardes comenzó mi afición por el cine, años después mis padres me empezaron a permitir ver las películas de las noches y a descubrir otros mundos hasta entonces ni imaginados. Pero creo que esa ya es otra historia.

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    • Olga Salvador
      Olga Salvador Dice:

      Así es, Carlos. Las tardes de sábado y de domingo eran para esos dibujos y el cine clásico, las de romanos, John Ford y las de piratas, como dices. Nosotros nos hemos centrado en los programas infantiles de producción propia que veíamos las tardes de entre semana. Pero la programación de cine de TVE era estupenda. Muchos jóvenes que se inician en el audiovisual se creen que la historia del cine empezó con Tarantino o con Marvel. Y los niños de los setenta sabemos bien que no. Gracias por compartir tus recuerdos de Lolo Rico, a la que dedicaremos por supuesto un merecido post. Esperamos seguir viéndote por nuestro blog, Carlos. Es un auténtico placer leerte.

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