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Me educo con El Papus

El Papus y el grupo de rock Leño

Me educo con El Papus y no con el ABC“. Esta frase se incrusta dentro de una canción del grupo madrileño Leño, formado por Rosendo Mercado, Toni Urbano y Ramiro Penas. Sí, Rosendo el célebre rockero carabanchelero. El título del tema en cuestión era Como debe ser, incluido en el segundo álbum del grupo, Más madera. La expresión elegida para la cabecera de este artículo era toda una declaración de intenciones allá en 1980. El ABC representaba a la prensa más conservadora por aquel entonces. El Papus, era lo ácido, lo libertario, lo más moderno de la época. Y Rosendo lo era. Aunque no lo quisiera reconocer.

A Rosendo siempre se le ha tildado de auténtico. Un tipo coherente consigo mismo, dotado de un aura de respeto entre numerosos sectores de la sociedad hispánica. Rockeros y los que no lo son. Un tío que no engaña a nadie. Soy como soy y no voy a cambiar. Y como digo, respetado como nadie en este país. Honesto y modesto como pocos. Uno de los grandes de la escena musical patria, sin duda.

Brevísimo acercamiento a la obra de Leño

Leño

Para el que suscribe, Leño es la quinta esencia del rock en castellano. Tengo por casa todos sus LP’s (Long Play = Larga Duración) oficiales (bueno, sólo son cuatro). Por supuesto en vinilo. Como debe ser. En el primer disco de Leño, titulado simplemente Leño (1979), el bajista original de la banda era Chiqui Mariscal, que fue sustituido, tal y como se observa en la misma portada y contraportada del disco, por Toni Urbano. Este álbum es el que más ha contribuido a la leyenda de Leño dentro del panorama musical español de todos los tiempos. Todos sus temas son grandiosos, emblemáticos. Incluso los menores. Himnos urbanos sin concesiones. Castigo, El oportunista, Este Madrid, El Tren, Sodoma y Chabola,…

Más madera

El segundo disco de Leño, Más madera (1980) fue considerado por los leñeros más puristas demasiado popero, que en el bizarro lenguaje rockero significa blando. “Me educo con El Papus y no con el ABC“. Las letras de Rosendo siempre han sido contundentes. No en vano es uno de los músicos con mayor prestigio de nuestro país. Vaya hacia él y hacia Leño mi más profundo reconocimiento y admiración. Uno de mis grupos favoritos, sin duda. Rudo y contundente. Como debe ser.

Leño. Más madera. Salvadorebooks

Portada del disco de Leño Más madera, que incluye “Como debe ser”

En directo

Al año siguiente, 1981, se publicó En directo, con colaboraciones como las de Teddy Bautista en los teclados, Manolo Morales en el saxofón, o la mismísima Luz Casal, apadrinada por Rosendo y quien dio el pistoletazo de salida a la fecunda y variada carrera musical de la estupenda intérprete gallega. En este directo se incluyó la canción de Leño más conocida para los no iniciados en el rock urbano, Maneras de vivir.

Corre, Corre

Con Corre, corre (1982), tercer álbum en estudio y último antes de la disolución del grupo ese mismo año, se recupera el sonido y el espítitu vigoroso de los tiempos de Este Madrid o El tren. Destacan en este último disco de Leño La Fina pero sobre todo Sorprendente, mi tema favorito del Leño, junto con Aprendiendo a escuchar, cara B del single que contenía Este Madrid en su cara A. Eran otros tiempos.

El Papus. Revista satírica y neurasténica

Pero sumerjámonos ya en el tema principal del artículo. La revista El Papus, satírica y neurasténica, como rezaba su cabecera. Porque como reconocía Rosendo, me educo con El Papus. Actualmente tenemos en los kioscos publicaciones similares como El Jueves o Mongolia. Pues ya saben por dónde van los tiros. El Papus abrió esta senda. La sátira estaba en su ADN fundacional. Y esa actitud provocadora inequívoca y sincera llevó a la revista a sufrir un atentado con bomba que se llevó a un inocente conserje por delante. Pero no adelantemos acontecimientos.

El Papus fue un semanario de humor satírico, publicado entre 1973-1987 por Ediciones Amaika. Con el final de la dictadura y el advenimiento de la democracia, cuestionó en mil y una ocasiones la trayectoria política y social de una no tan mítica ni tan modélica Transición como nos han querido hacr creer. Fueron tiempos muy duros, que nadie se llame a engaño. El Papus centró sus dardos en temas de Gobierno y Estado y denunció malas prácticas desde instituciones y de los sectores sociales minoritarios más favorecidos. Así pues, las mentes más abiertas y progresistas del país se informaban, se educaban con El Papus.

Acometida al abuso de poder y a la hipocresía de los poderosos

El Papus atacó durante su corta pero fructífera trayectoria, el abuso de poder y la hipocresía de algunos. Con un límite: la figura de la Corona, representada por el rey Juan Carlos I. Al tiempo subrayó la frustración que envolvía a la gente de la calle. Defendía una actitud rebelde de los ciudadanos frente a los poderes preestablecidos y contra la actitud gregaria de la mayoría.

El Papus trató de fomentar un juicio personal alejado del propio de un rebaño de ovejas. Valga el símil, si es que ello es posible. Algo que evidentemente no consiguió durante mucho tiempo. Décadas después de la desaparción de la revista basta con zambullirse en las redes sociales actuales, donde cualquiera se cree con licencia para soltar los exabruptos y barbaridades que le vengan en gana amparándose en el anonimato. Algunos lo llaman libertad de expresión. Otros, cazurrismo sin más. ¡Y cuidado cómo escriben algunos! ¡Qué expresión! ¡Qué ortografía! ¡Qué gramática! ¡Qué insultos soeces! Descorazonador para quien suscribe estas líneas.

Me educo con El Papus y no con el ABC. El ABC de la frase representa a los medios de comunicación más conservadores de aquellos tiempos, un rol que aún mantiene en la actualidad. Sin perjuicio de haber sido superado con creces por otros mass media de naturaleza exclusivamente digital que campan a sus anchas por el ciberespacio.

Destape y represión sexual

En el debe de El Papus, decir que afloró el pensamiento despectivo y machista tan característico de la época. Algunas de sus portadas fueron pioneras en el destape no solo político, sino abiertamente sexual, con la mujer como mero objeto libidinoso. Como si El Papus fuese una publicación exclusiva para varones. El erotismo tan de moda fluía en sus páginas.  De hecho y posiblemente gracias a estas particularidades fue líder de ventas entre julio de 1975 y marzo de 1976. Un síntoma de la represión sexual soportada por los españoles durante la época de Franco. Justo la etapa en la que gobierno y jueces castigaron con más dureza actitudes rebeldes y libertarias como las propugnadas en las descarnadas páginas (y portadas) de El Papus.

El ABC no contenía imágenes de chicas ligeras de ropa, así que sobre todo para los varones era mucho más edificante aquello de me educo con El Papus y no con el ABC.

Sátira despiadada

En El Papus cabe sin duda la recuperación de una sátira política crispada y radical perdida desde los tiempos de la II República, y que resultaba muy saludable para el debate político y social. Un debate que había quedado oculto durante la larga noche de la dictadura. Pues bajo el barniz del humor más montaraz, subsistía un rico bagaje cultural. Y ahí es donde toma todo su sentido la frase de Leño. Me educo con El Papus y no con el ABC.

La persistente actitud libertaria de la línea editorial de la revista le supuso padecer expedientes administrativos, querellas, secuestros, dos Consejos de Guerra y amenazas de la ultraderecha. El semanario había logrado su objetivo de incomodar con éxito la línea de flotación de los sectores más reaccionarios del poder político, militar y eclesiástico.

Los artífices

Entre los artífices del éxito de la publicación se encuentran los escritores Antonio Franco, Joan de Sagarra, Vázquez Montalbán y Maruja Torres, y los dibujantes Gin, Ivà, Já, L’Avi, García Lorente, Óscar, Vives, Fer, Manel, Ventura & Nieto , Rafael Ramos y Carlos Giménez. Todos ellos hicieron posible la máxima me educo con El Papus y no con el ABC.

El atentado

La crítica mordaz y despiadada que desprendían las páginas de El Papus molestó a más de uno. La portada del número 133 fue el detonante. En ella, dos colaboradores de la revista se disfrazaron de ultras ancianos, saludando con un gesto de cuernos, en lugar del tradicional saludo fascista. Fue demasiado para los más cavernarios del búnker.

El Papus. salvadorebooks

La portada que terminó de sacar de quicio a la extrema derecha

El Papus tenía su redacción en la calle Tallers,  77 (Barcelona). La mañana del 20 de septiembre de 1977 la secretaria Rosa Lores recogió un maletín que entregó al conserje Juan Peñalver. En ese momento, el maletín estalló en la manos de Juan, que falleció en el acto y cuyo cuerpo quedó totalmente destrozado. Rosa sufrió lesiones graves. Diecisiete personas más tuvieron heridas de diversa consideración. El maletín de marras era un paquete bomba destinado al director del semanario, Xavier Echarri.

El atentado terrorista fue reivindicado por un grupo de extrema derecha, la Triple A (Alianza Apostólica Anticomunista). El extracto del comunicado no ofrecía dudas de la intencion criminal elucubrada en algún oscuro despacho de las altas instancias del poder. Poder a secas, pues todos están interrelacionados. Decía así:

Que el hijo de puta de Echarri y su camarilla no se den por salvados pues tienen por parte de nuestra organización una pena de muerte y ésta, tarde o temprano será ejecutada. No nos viene de un día o de dos o de un año siquiera. Tenemos todo el tiempo del mundo. Cuando amenzamos, ejecutamos. A.A.A.

Carlos Giménez y El hombre del teléfono

Carlos Giménez, uno de los dibujantes más relevantes de la “camarilla de Echarri“, se puso a trabajar enseguida y nos dejó estas palabras para la posteridad al firmar la tira El hombre del teléfono, que incluyó en España, Libre!, un álbum recopilatorio que recogía las historietas publicadas en El Papus por el propio Giménez. Estas historietas se encuentran entre los números 158 y 178, es decir los aparecidos inmediatamente antes y después  de las elecciones generales de junio 1977. Tengo este volumen en casa y puedo dar fe de la mala leche que destilaba la obra de Giménez por aquellos días.

España libre El Papus salvadorebooks

El autor de estas páginas ha visto la sangre del señor Juan, nuestro portero, en las paredes y en el techo de la escalera del Papus y ha visto fragmentos de la carne y de los huesos del señor Juan esparcidos junto con los escombros por varios pisos.

El autor de estas páginas ha llorado en su momento la muerte del señor Juan pero como no piensa estarse toda la vida llorando, ha dejado las lágrimas, ha cogido el lápiz y se ha puesto a trabajar.

El autor de estas páginas (uno de los que forman la camarilla de Echarri) es consciente de lo que hace y por qué lo hace y de lo que arriesga y, por supuesto, tiene miedo. Pero como no le gusta vivir de rodillas piensa seguir dibujando y opinando y… mira tú, algún día hemos de morirnos.

Carlos Giménez

La desaparición de El Papus

Hubo diversos factores que explican la desaparición de El Papus en plena democracia. Según María Iranzo Cabrera, fueron dos fundamentalmente: democratización del ‘Parlamento de papel‘ y el descontento político de los lectores. Se denominó Parlamento de papel al conjunto de revistas surgidas durante el crepúsculo del franquismo, una estructura democrática que se opuso a la dictadura desde la tribuna formada por un puñado de periodistas de profundas convicciones progresistas.

El atentado de la Triple A no acabó con la publicación. Endureció aún más si cabe su discurso y alargó su tirada diez años más. Pero en cierto modo la explosión de la bomba que mató al señor Juan Peñalver llevaba dentro de sí el gérmen de la extinción. Los enormes gastos en instalaciones, seguridad y en juicios fueron minando paulatinamente la capacidad de maniobra de El Papus.

A día de hoy, todavía nadie ha sido condenado por el sangriento atentado. Ni lo será. El proceso judicial se porlongó durante seis largos años. Para la justicia española la muerte del conserje y las heridas de la secretaria (cuyas secuelas condujeron a su invalidez total) fueron estimados como un accidente laboral más. Ni siquiera fue considerado acto terrorista. Ningún organismo judicial quiso arriesgarse a dictar sentencia, temiendo desestabilizar así la todavía frágil democracia española. Nadie. Ni la Audiencia Nacional ni el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, ni el Tribunal Supremo ni el Constitucional.

Como puntilla final, el otrora poderoso Grupo Zeta fue un competidor demasiado formidable para los editores de la revista.

“Me educo con El Papus y no con el ABC“.

Por Diego Salvador Conejo

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