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La Tercera Vía en el cine español de los 70

En un cine de verano…

Recuerdo haber visto “Asignatura pendiente” (primer largometraje dirigido por José Luis Garci en 1977) en un cine de verano de la costa española. Probablemente fuera al año siguiente de su estreno, en Punta Umbría o tal vez en Vergel. Entonces no sabía lo que era la Tercera vía del cine español de los 70. Ni siquiera sabía que me iba a dedicar a escribir guiones. Yo sólo era una espectadora de cines de barrio con sesión doble. Y de los estrenos a los que nos llevaban mis padres. Y de cines de verano. En estos últimos no eran muy estrictos con las clasificaciones de las películas según las edades.  Vamos, que podíamos entrar a ver alguna película no precisamente tolerada pero como íbamos con nuestros padres y estábamos en vacaciones, la cosa se relajaba. Y más si además hacías gasto en el bar del cine: bocata o pipas y bebida. El lote completo.

A mi madre la película le encantó. A mi padre no tanto, pero es que él era más de películas “de carteles”, que era como en casa llamábamos a las películas de Arte y Ensayo, es decir, las subtituladas.

Aunque “Asignatura pendiente” no es propiamente una película que pueda etiquetarse bajo el paraguas de la Tercera vía del cine español que se produjo en los años 70, sí recoge algunos de sus principios rectores. Es además el primer film de José Luis Garci, guionista asociado a Ágata Films, la productora de José Luis Dibildos (1929-2002), que inventa un nuevo camino para el cine español de la década donde el franquismo toca a su fin y comienza la Transición.

Entre Cesáreo González y Querejeta.

El término “Tercera vía” aplicado al cine español que se produjo entre 1970 y 1975 tiene como autor al crítico de cine Diego Galán. Desde las páginas de la revista Triunfo, detecta -y apoya- el inicio de un nuevo tipo de cine comercial con temas de actualidad que interesaran a los espectadores. Estamos en el tardofranquismo, y ya las españoladas empiezan a cansar. No conectan con un nuevo tipo de público que está surgiendo.

El productor José Luis Dibildos ve la oportunidad de hacer un cine de calidad para ese público más urbano, perteneciente a una clase media en ascenso, que demanda productos cinematográficos más próximos a planteamientos europeos en cuanto a estándares comerciales y temáticos. Ni comedias chuscas, ni cine intelectual, este último producido sobre todo por Elías Querejeta. Lo que ofrece Dibildos con su Tercera vía son comedias más o menos dramáticas que hacen un repaso crítico a los temas que interesan al espectador de entonces. Entre esos temas figuran la inmigración, la publicidad y los nuevos medios de comunicación, el sexo, nuevas formas de trabajo, el machismo…

La mayoría de los guiones de las películas de la Tercera Vía de los años 70 están co-escritos por el propio productor Dibildos y producidas por su empresa Ágata Films, contando con la presencia  de  profesionales que repiten en las distintas producciones. José Luis Garci como guionista, directores como Roberto Bodegas y Antonio Drove, o actores como José Sacristán y María Luisa San José, contribuyen con su trabajo a la Tercera Vía. Además, todas las películas se adscriben al género de comedia. Todas estas características definen este invento del productor para abrirse paso en la cartelera con un tipo de cine al mismo tiempo comercial y crítico con un régimen que agoniza.

Película fundacional: “Españolas en París”.

Aunque una parte de la crítica no suele incluirla bajo el epígrafe de Tercera vía, lo cierto es que “Españolas en París”, dirigida por Roberto Bodegas (1933-2019) en 1971, puede ser considerado el film que inaugura este corriente de cine crítico y de calidad. El guión, escrito por Bodegas y Christian de Challonge, basado en la experiencia sobre la inmigración del propio Bodegas, es retocado por Dibildos y Mingote para sortear la censura. Ay, la omnipresente censura…

La cinta narra la llegada a París de la joven Isabel (interpretada por Ana Belén) para trabajar en el servicio, como tantas otras mujeres españolas de entonces. Allí conoce a otras criadas (Laura Valenzuela, que por esa época se casa con el productor;  Tina Sainz, Emma Cohen o Teresa Rabal), y a Manolo (Máximo Valverde), un chófer que la deja embarazada. Isabel se plantea abortar pero finalmente decide continuar adelante con su embarazo. La película termina con una secuencia de la protagonista, ya con su bebé en brazos, en busca de un futuro en París. La canción “Palabras para Julia” de Paco Ibáñez sobre el poema homónimo de José Agustín Goytisolo, acompaña el epílogo de la película.

 

Bodegas en la Tercera vía del cine español de los 70.

Tras “Españolas en París”, Roberto Bodegas rueda “Vida conyugal sana” (1973), con guión de José Luis Dibildos y José Luis Garci. José Sacristán y Ana Belén interpretan a un joven matrimonio, en el que él es un joven abogado obsesionado por la publicidad. Y por esa razón comienza a desarrollar una doble personalidad.

De 1974 es la película “Los nuevos españoles”, con guión de Roberto Bodegas, José Luis Dibildos y José Luis Garci. De nuevo protagonizada por Sacristán, lo acompañan en esta ocasión María Luisa San José, Amparo Soler Leal, Antonio Ferrandis y Manuel Aleixandre, entre otros. La película cuenta cómo una multinacional norteamericana, Bruster & Bruster, compra La Confianza, una vetusta empresa de seguros española. Sus grises oficinistas deben transformarse de la noche a la mañana en ejecutivos agresivos, y para conseguirlo deben hacer unos cursillos en los que aprenderán a adaptarse a su nueva situación.

Como ocurre con “Españolas en París”, “Libertad  provisional” (1976) no es considerada por algunos críticos como una película perteneciente a la Tercera Vía del cine español de los 70. Y ello porque en el guión, de Juan Marsé, no participa Dibildos, que solo actúa como productor. Y porque se trata de un drama y no de una comedia, el género por antonomasia de esta Tercera vía. Con Patxi Andión, Concha Velasco y José Sacristán, la película narra la relación sentimental entre una prostituta ocasional y un delincuente de poca monta. Ese mismo año gana el premio del Festival de San Sebastián a Mejor Película de Habla Hispana.

Con esta película termina la colaboración de Bodegas con el productor de Ágata Films dentro de la fórmula de la Tercera vía promovida por José Luis Dibildos. Ya en la década de los 80 dirige “Corazón de papel” (1982) y “Matar al Nani” (1985), mientras que en los 90 trabajará sobre todo en televisión.

Otro director para la Tercera vía: Antonio Drove.

También de 1974 es “Tocata y fuga de Lolita”, dirigida por Antonio Drove (1942-2005) y escrita por este y José Luis Dibildos. Con Arturo Fernández, Amparo Muñoz y Paco Algora como principales actores, “Tocata y fuga…” trata sobre la nueva generación y sus costumbres amorosas y sociales. Arturo Fernández es un político cuya hija, Lolita, se marcha a vivir con unos amigos. Fernández se enamora de Ana, una de las jóvenes amigas de su hija, y hace lo imposible para introducirse en su núcleo social.

Antonio Drove dirige una segunda película para Ágata Films en 1975: “Mi mujer es muy decente, dentro de lo que cabe”. Escrita por José Luis Garci, José Luis Dibildos y Chumy Chúmez, está protagonizada de nuevo por José Sacristán, María Luisa San José y Concha Velasco. Los tres interpretan un triángulo amoroso donde el fantasma de los celos se combina con algo del destape. Porque sí, en estas fechas Franco muere y aparece el despelote (de las actrices, claro) .

Tras estas dos películas, Drove firma, entre otros trabajos, algunos episodios de la serie de televisión “Curro Jiménez”. También dirige la interesante “La verdad sobre el caso Savolta” (1980), basada en la novela homónima de Eduardo Mendoza y, años más tarde, “El túnel” (1987), sobre la novela del mismo título de Ernesto Sábato.

Cinco años de Tercera vía… ¿y fin?

Como hemos visto,  el marco de esta corriente cinematográfica, la Tercera Vía del cine español de los 70, es de tan sólo cinco años. Pero de ella podríamos decir que surge una corriente de cine más interesante para lo que resta de la década. En palabras del Historiador de Cine Agustín Sánchez Vidal, películas como las de Jaime de Armiñán y José Luis Garci “la sistematizan”. Es decir, que beben de sus fuentes para darles una lectura personal y construir un cine que conecta con un espectador que ya se asoma a los cambios que traerá la Transición.

Y así volvemos a “Asignatura pendiente”, con el sempiterno Sacristán y una Fiorella Faltoyano que interpreta su primer papel protagonista en el cine. José Luis Garci escribe el guión en colaboración con José María González Sinde (padre de la que fuera ministra de Cultura, Ángeles González Sinde) y supone un éxito de taquilla tal que durante un año la película permanece en cartel.

Como digo, yo creo que la vi un año o dos después, en el cine de verano de cuyo nombre no me acuerdo. La película narra el reencuentro de José y Elena. Fueron novios de adolescentes, y ahora ambos están casados. El reencuentro reabre algo que quedó inconcluso y ahora es el momento de consumar la asignatura que quedó pendiente. La película, como diríamos ahora, lo petó en su momento. Un año de cartel. ¡Un año! Quién lo pillara. Pero es que “Asignatura pendiente” conectó con el espectador. Le tocó una tecla muy íntima: la de la juventud perdida, sobre todo para la generación que fue joven durante el franquismo y que se perdió tantas cosas por la represión. Como mis propios padres.

Por Olga Salvador Conejo

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