Ibañez, Mortadelo y Filemón. Salvadorebooks

Ibáñez y el eterno retorno de Mortadelo y Filemón (porque nunca se han ido)

Los primeros Mortadelo y Filemón

Cuando vine a este mundo cruel, allá por la primera mitad de los años 60, Mortadelo y Filemón ya llevaban danzando unos añitos. Francisco Ibáñez, su preclaro creador, originario de Barcelona y nacido en 1936, había comenzado su serie de historietas en enero de 1958. Publicó por primera vez los personajes que le hicieron mundialmente famoso en el número 1934 de la revista infantil Pulgarcito. En sus inicios fueron intitulados como Mortadelo y Filemón, Agencia de Información. Y ahí siguen, con el incansable Ibáñez a la cabeza, tan inmortal como los propios Mortadelo y Filemón.

Aunque suene a algo muy manido entre las personas de nuestra generación, aprendí a amar la literatura y el mundo de los libros con Mortadelo y Filemón. Y casi casi, aprendí a leer con estos dos singulares remedos de Sherlock Holmes y doctor Watson reconvertidos en zarrapastrosos e incompetentes agentes secretos de la TIA (Técnicos de Investigación Aeroterráquea).

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Aspecto de las primeras historietas de Mortadelo y Filemón en la revista Pulgarcito

Sus primeras historietas en la revista Pulgarcito mostraban dos monigotes de trazo sencillo y guión muy simple. Filemón era jefe de una agencia de detectives, con un único empleado, Mortadelo, quien en origen era un tipo despistado en extremo. El esquema de estas aventuras primitivas imaginadas por Ibáñez para Mortadelo y Filemón era muy sencillo, y característico de las obras de la Editorial Bruguera. Un cliente contrata a los desastrosos detectives, quienes intentan llevar a cabo la misión, que finaliza con el fracaso de ésta.

Filemón, surgió de la pluma de Ibáñez con dos pelos y nariz aguileña. Vestía chaqueta y sombrero de felpa. Mortadelo se caracterizó desde el principio por su oronda calva, sus gafas, su levita y un bombín en el que guardaba sus disfraces. Este aspecto inicial fue depurándose. Con el tiempo adquirieron su aspecto más reconocible. Filemón mantuvo sus dos pelos en guerrilla (mi madre dixit) y su indumentaria mutó a camisa blanca, pantalones rojos y pajarita negra.

La revista Mortadelo

Siempre recuerdo en mi casa algún ejemplar de la revista Mortadelo, surgida en 1970, en plena era chiripitifláutica, publicada por la Editorial Bruguera. Mortadelo fue una publicación semanal de 32 páginas, en las que destacaban cuatro de Mortadelo y Filemón, que luego acababan formando un álbum entero de sus aventuras. Pero también sobresalieron con luz propia los personajes de Vázquez (Anacleto,…), Raf (Sir Tim O’theo,…), Escobar (Zipi y Zape,…) o Mora y Ambrós (El Corsario de Hierro), por poner un ejemplo de mis dibujantes favoritos de aquel entonces. De entonces y de ahora, ¡qué carallo!

Las historietas largas de Mortadelo y Filemón

La primera historieta larga de Mortadelo y Filemón data de 1969. Fue la magnífica El sulfato atómico y significó un salto cualitativo en la progresión imparable de Ibáñez, Mortadelo y Filemón, trío indisoluble. Mis padres me la compraron en cuanto se publicó. En ella se adivinaba un trazo de dibujo muy detallista, influencia indudable de la escuela francobelga. Con los siguientes álbumes, Ibáñez relajó el detalle del dibujo, pero lo mantuvo a un nivel elevado.

De comienzos de los años 70 tratan los Mortadelo y Filemón más clásicos, en una época de especial inspiración del autor. Safari callejero (1969), Valor y…¡al toro! (1970), Chapeau el “esmirriau”, Magín el Mago (1971), ¡Operación Bomba!, Los diamantes de la Gran Duquesa (1972), El elixir de la vida (1973), Los mercenarios (1975) o Mundial 78 (1978) son algunos de mis álbumes preferidos de Mortadelo y Filemón. Corresponden a su etapa clásica.

Títulos posteriores que están entre mis favoritos de la serie son: El caso de los párvulos (1982), Billy el Horrendo (1982), La Gomeztroika (1989), Los que volvieron de “Allá” (1990), El racista (1991), El quinto centenario (1992), Clínicas anti-birria (1994), Su vida privada (1998, 40º aniversario), Rapto tremendo (2004, ¡el propio Ibáñez ha sido secuestrado!), ¡Y van 50 tacos! (2007, el 50º aniversario de Mortadelo y Filemón ¡imprescindible!).

Es tanta y tan variada la producción de Ibáñez que no he podido abarcarla toda. Pero aquí tenéis un enlace con todos los títulos de Mortadelo y Filemón.

Los “otros” de Ibáñez

Y así y todo, pero no sé de dónde, Ibáñez ha sacado a lo largo de su prolífica vida creativa tiempo para otros personajes. Rompetechos, El botones Sacarino, Pepe Gotera y Otilio y la inefable 13, Rue del Percebe (¿os suena la serie televisiva Aquí no hay quien viva? Pues ya sabéis de dónde procede la idea, por la que Ibáñez nunca cobró un duro) son los más conocidos y reconocidos. Pero hay más que he sacado del arcón del Abuelo Cebolleta (bueno, este buen señor no era obra de Ibáñez, sino de Vázquez, otro grande del género): Ande, ríase “usté” con el Arca de Noé, Godofredo y Pascualino, viven del deporte fino, Uhu y el niño Prudencio, Don Vicente y Rosalía, El doctor Esparadrapo. ¡Ah! ¡Y La familia Trapisonda, un grupito que es la monda!

Todos ellos con la marca de la casa. Un gag cada dos o tres viñetas. Y es que hay que hilar muy fino y tener mucho coco para alcanzar tanta abstracción mental.

Temas de actualidad en Mortadelo y Filemón

Con la consolidación de la democracia, Ibáñez se dedicó a aportar su granito de arena a temas de actualidad y proponer una visión crítica de la escena política y social española, desde su particular prisma humorístico. Ibáñez se ríe de todo y de todos, pero con gracia y sin demasiado “malaje”. También ha creado un álbum de Mortadelo y Filemón por cada uno de los grandes acontecimientos deportivos anuales: olimpiadas, mundiales de fútbol e incluso de baloncesto.

Ibáñez, un grande del cómic

Aunque Ibáñez se ha calificado con guasa en alguna ocasión a sí mismo de humilde pintamonas, personalmente reconozco en él a uno de los maestros del cómic. Un artista como la copa de un pino. Y de estatura mundial. A la altura de los creadores inmortales de Tintín (Hergé), Astérix (Goscinny y Uderzo) y el a menudo olvidado, pero maravilloso Prince Valiant (Harold Foster). Con éste último, el mundo del cómic se eleva a la categoría de Arte con mayúsculas. Cada viñeta de Prince Valiant es una obra de arte. Compruébenlo si tienen ocasión.

A Ibáñez lo he visto más de una vez, firmando sin descanso ejemplares de sus obras en la Feria del Libro de Madrid. Siempre con una sonrisa en el rostro. Pero una sonrisa de verdad, y no de postal. Es una persona que desprende cercanía, calidez y “buen rollo”, un tío tan cachondo que lo primero que hace es reírse de sí mismo. Como lo demuestran las ocasiones en las que aparece como personaje en Mortadelo y Filemón.

Decía Jesús de Cos, guionista que colaboró con Ibáñez en Mortadelo y Filemón, que estos y sus acompañantes (el Súper, el Profesor Bacterio, Ofelia…) son humanos. Y como tales tropiezan dos veces con la misma piedra, y ¡le echan la culpa a la piedra! Por eso la gente se ríe tanto con ellos, porque se dio cuenta de su humanidad desde el principio. “Con ellos o de ellos, ¿qué más da? Al final, cuando uno se ríe de algo, aunque no lo sepa, se está riendo de sí mismo”. Así prologaba De Cos en 2005 “Su vida privada” en el 40º aniversario de los personajes más emblemáticos del tebeo español.

No sé si Ibáñez perdió alguna vez su sempiterno sentido del humor, sobre todo en aquellos años en que la presión de Bruguera sobre el dibujante era apabullante. La editorial buscaba explotar al máximo el filón y el tirón de Mortadelo y Filemón. Un trabajo a destajo fue el resultado de la industrialización progresiva de sus personajes estrella, que obligó al dibujante a currar sin parar. Hubo momentos de tensión tales, que llevaron a Bruguera a los tribunales. Ibáñez llegó a realizar hasta ¡40 páginas semanales! Es probable que Ibáñez mantenga de aquellos días su increíble capacidad para sacarse de la manga historietas a diestro y siniestro con tan inusitada velocidad. 214 títulos publicados hasta comienzos de 2020 le avalan. ¡Que se dice pronto!

Mortadelo y Filemón en el mundo

Ibáñez, Mortadelo y Filemón forman una terna inolvidable, per seculam seculorum. No tienen que retornar de ningún lugar porque nunca se han ido. Permanecen adheridos a nosotros como si fueran nuestra propia piel. Y no solamente en España. Clever & Smart en Alemania, Mort & Phil en Reino Unido, Futt et Fil en Francia, Flip & Flop en Dinamarca, Mortadella e Filemone en Italia, Dörtgöz ve Dazlak en Turquía… ¡Hasta en China y Japón conocen a Mortadelo y Filemón! ¡Esta es la grandeza de los personajes y de su autor!

Por Diego Salvador Conejo

 

 

 

 

 

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