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El Oscar de Garci

El Oscar de Garci, el primero del cine español

Ni Berlanga, ni Armiñán, ni Bardem, ni Saura, entre otros directores españoles cuyas películas fueron nominadas al Oscar a mejor película de habla inglesa, lo consiguieron. No. Este es momento de hablar del Oscar de Garci. Porque José Luis Garci consiguió el Oscar  por “Volver a empezar” en 1983. Con su smoking blanco  –como Bogart en la película Casablanca–  Garci estaba haciendo historia: era la primera estatuilla dorada  en la historia para el cine español.

Después del Oscar de Garci vendrían otros: Trueba, Amenábar, Almodóvar… Pero él fue el pionero, el que abrió el camino para que nuestro cine viajara internacionalmente. Y lo hizo con una historia que recogía la situación que España vivía en aquel momento: la ilusión por la democracia recobrada tras la superación de un golpe de Estado, el de Tejero en febrero de 1981.

Un tono nostálgico

Volver a empezar” narra el regreso del escritor y Premio Nobel Antonio Albajara (interpretado por Antonio Ferrandis) en 1981 a su Asturias natal para reencontrarse por última vez con su amor de juventud, Elena (con el rostro de Encarna Paso). José Bódalo interpreta a su amigo de juventud, Roxu. Agustín González es otro de los grandes actores con los que cuenta la película, poniendo cara al dueño del hotel donde se aloja el protagonista durante su breve estancia en Gijón.

Con un tono nostálgico por el tiempo perdido y las ilusiones recobradas, el film habla de la esperanza por una vida mejor tras un largo periodo de oscuridad en el país. La dedicatoria final de la película por parte del director no deja lugar a dudas: “quiero rendir homenaje a los hombres y mujeres que empezaron a vivir su juventud en los años treinta; y en especial, a los que aún están aquí, dándonos ejemplo de esperanza, amor, entusiasmo, coraje y fe en la vida. A esa generación interrumpida, gracias”.

Así fue entendida en Estados Unidos, al parecer, pues la película fue bien recibida en la cartelera norteamericana. No fue así en España, donde el año de su estreno apenas tuvo público y recibió malas críticas. Sin embargo, con la concesión del Oscar de Garci para “Volver a empezar”, la película obtiene una segunda oportunidad  –nunca un título resultó más profético- y, esta vez sí, el público la recibió con buenos ojos.

“Volverrrr a empessaaaarrrr!!”

En el estrado donde recogió el premio de manos de la actriz norteamericana Lisa Reiner (es famoso su “Volverrrr a empessaaaarrrr”). Todos recordamos con simpatía el pequeño tropezón que el emocionado Garci dio al subir las escaleras hacia el estrado, desde donde agradeció a Enrique Herreros, a José Esteban Alenda y dedicó el premio a su “primer maestro” Antonio Sánchez.  Este crítico de cine a quienes todos recordamos era una cara habitual antes de las películas emitidas por Televisión Española, a las que siempre presentaba diciendo “esta es una peel-lícula…” con un peculiarísimo tono nasal. Pero para acordarse de este grande de la tele hay que tener una cierta edad…

La elegida para viajar a Hollywood

En un programa de la cadena TCM grabado con motivo del 30 aniversario del premio, Garci explicó que “Volver a empezar” llegó seleccionada a Hollywood por pura chiripa, pues la elección para representar a España en la sección de películas de habla no inglesa estaba muy reñida entre “La Colmena” (dirigida por Mario Camus y basada en la novela homónina de Camilo José Cela, con guión de José Luis Dibildos, a la sazón también productor) y “Demonios en el jardín” (dirigida por Manuel Gutiérrez Aragón, con guión del director y de Luis Megino). Era difícil. Era mucha la calidad de las pelis españolas de aquel año. Aunque en mi caso por aquellos años estaba más atenta a las vicisitudes de Harrison Ford en las pelis de Indiana Jones o las andanzas terrestres de E.T.

Entonces no existía la Academia de Cine, y la elección de la cinta que debería ser enviada a Hollywood se hacía con votaciones entre profesionales. Por eso, y tal como explicó Garci: “no era la mejor del año española. La cosa estaba entre La Colmena, que yo creo que era la mejor, y Demonios en el jardín. Los partidarios de La Colmena, para no votar a Demonios en el jardín, votaron Volver a empezar y al revés. De rebote, salimos nosotros”. En aquella carambola se gestó el Oscar de Garci.

Fuera de rebote o no, el caso es que la cinta de Garci consiguió alzarse con el preciado premio batiendo a rivales del peso del chileno Miguel Littin, que fue seleccionado para competir en la misma categoría de mejor película de habla no inglesa con “Alsino y el cóndor”, presentada bajo pabellón nicaragüense; o el mismísimo Bertrand Tavernier, que ese año competía por Francia con “Coup de torchon” (“Corrupción. 1280 almas”, basada en la novela del mismo título del escritor norteamericano Jim Thompson).

La emoción del premio

La emoción tras recibir el premio –y la felicitación del entonces presidente del gobierno, Felipe González– era grande en la comitiva española, de la que formaban parte, además del director y sus actores protagonistas, los productores y Pilar Miró, entonces Directora General de Cine. Después de esa noche, como decíamos, “Volver a empezar” tuvo una segunda oportunidad con su reestreno en España tras el Oscar de Garci, además de viajar por todo Estados Unidos con el título de “Begin again”.

Como señaló el bueno de Antonio Ferrandis (inolvidable Chanquete para aquellos que ya peinamos canas), “dentro de un tiempo la gente quizá no se acuerde de nosotros, pero se acordará de que España ganó un Oscar. Sobre todo si no se pierde la oportunidad que ofrece la estatuilla para dar a conocer y promocionar el cine español en el mundo”. Palabras proféticas: después de que Garci consiguiera el Oscar por “Volver a empezar“, llegarían los Trueba, Almodóvar, Amenábar, y nuestro cine se haría un hueco en el panorama internacional, porque talento sobra en este país, aunque pensemos que no es así, algo muy típicamente hispánico. Aunque de esto hablaremos en otra ocasión.

Por Olga Salvador

[1] Se dice que así lo bautizó la actriz Bette Davis, y desde entonces la famosa estatuilla se quedó con el nombre de Oscar. Otras fuentes dicen que el nombre se lo adjudicó la bibliotecaria de la Academia, Margaret Herrick. Quizá las dos tuvieran un tío llamado Óscar con una cara como el hombre de la estatuilla. O incluso hasta un mayordomo con ese nombre…

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