Pintar es como golpear. Equipo Crónica. Salvadorebooks

El Equipo Crónica

Teniendo en cuenta lo culturillas que era mi padre (¡ay si me oye decir esto, él que odiaba las etiquetas!), algo habría en casa sobre el Equipo Crónica. Pero he de decir que no lo recuerdo con exactitud. No obstante, como para eso estamos, he estado investigando sobre este más que interesante grupo artístico español nacido a la sombra, o mejor, a la luz de las playas levantinas. Pero nada que ver en su estilo con Joaquín Sorolla, el maestro de la luz mediterránea. Equipo Crónica, también denominado Crónicas de la realidad, era otra cosa. La vanguardia pictórica hispánica en tiempos difíciles. Una vanguardia que abandonó el informalismo predominante en la década anterior a su debut. Una consecuencia de su progresión artística natural.

La primera exposición individual como Equipo Crónica en Valencia inauguró en 1967 la Galería Val i 30. Fue todo un hito habida cuenta la escasez de salas de exposición de arte moderno existentes en la ciudad del Turia. Además el Equipo logró vender algunas de sus obras. Todo un éxito para unos relativos neófitos.

Juan Genovés, pintor paisano de los miembros del Equipo dijo de ellos: “Su pintura es histórica pero está viva, se sostiene”.

Los planteamientos del Equipo

Como movimiento artístico Equipo Crónica surgió en Valencia en 1964. Estaba integrado en un principio por Juan Antonio Toledo, Manuel Valdés y Rafael Solbes. Toledo abandonó pronto el Equipo, pero siempre se mantuvo atento a sus iniciativas.

La característica principal del grupo fue el trabajo en equipo. De ahí el nombre. Su cartel-manifiesto fue toda una declaración de intenciones: Aplicamos métodos colectivos de trabajo para fines sobreindividuales.

El método de Solbes y Valdés, Valdés y Solbes, que tanto monta monta tanto, era un tanto peculiar. Identificaba cada uno por su lado un tema de la realidad socio-política. Una vez puestos de acuerdo sobre el asunto a tratar, se ejecutaban los primeros bocetos. Por último se continuaba abordando la pintura en sí. El estado de ánimo de cada uno de los miembros del Equipo influía notablemente en los resultados.

Otra de las características del grupo valenciano era su postura crítica acerca de la realidad social y política del momento. Lo que les dejaron, claro. Pues la censura siempre permanecía al acecho, amenazante. El equipo de redacción de la revista Triunfo lo supo bien. Y mi padre también, cuando por sorpresa ganó el premio Lope de Vega de teatro  de 1969 con la obra Los niños .

Equipo Crónica se valió de imágenes muy conocidas por el gran público a través de los medios de comunicación de masas para sus pinturas, fotos, carteles o collages. Y se inspiraron también en obras de grandes maestros de la pintura como Diego Velázquez o Pablo Picass. Eso sí, inmersos en un ambiente de denuncia social más propio de los tiempos contemporáneos del propio Equipo Crónica. La visión irónica desplegada por Solbes y Valdés obligaba al espectador a reinterpretar la propia Historia del Arte. Su lenguaje pictórico fue ciertamente revolucionario en la España de entonces.

Desde 1970 el Equipo Crónica evolucionó en sus planteamientos, alejándose definitivamente del arte informal. Se internaron en la pintura figurativa dentro de la corriente Pop Art. Utilizaron los recursos propios de esta tendencia artística: las tintas planas, las imágenes extraídas de los mass media y los dibujos carentes de personalidad. Como Warhol, el Equipo solía ejecutar sus obras en series, repitiendo hasta la saciedad un mismo contenido, pero variando el continente.

Sus citas pictóricas, anacronismos y pastiches agridulces, presentes en su particular visión del Guernica de Picasso o Las Meninas de Velázquez, fueron plasmadas con inequívoco entusiasmo. Pero un cierto halo de tristeza impregnó la práctica totalidad de su obra durante los últimos años del franquismo. La censura, siempre la censura, que trajo de cabeza a las mentes más brillantes de la época, buscando la fórmula perfecta para burlarla. Recuerdo desde pequeño haber escuchado a mis padres la palabra fatídica. Aunque yo pensaba, desde mi ingenuidad infantil que debía ser el nombre de alguna señora.

En un tiempo en el que Manuel Fraga Iribarne, al frente del Ministerio de Información y Turismo, utilizaba los retratos reales de Velázquez para publicitar la “grandiosidad” del régimen, los del Equipo Crónica se reían en sus narices. Pero de manera sibilina e irónica, para que los censores no se diesen cuenta del descosido. La parodia elevada a una de las bellas artes. Ahí radica parte de la grandeza del Equipo valenciano. Y es que la miseria agudiza siempre la  imaginación. En este caso, la miseria intelectual existente y fomentada desde la cúspide del poder dictatorial.

Las obras del Equipo Crónica

Metamorfosis del piloto (1964-1966)

Una muestra del sentido antimilitarista con que el Equipo Crónica supo dotar a sus obras. Un joven mira hacia el infinito mientras su rostro se transforma en el de un lobo. Una muestra de la verdadera condición humana.

¡América, América! (1965)

En esta ocasión, el grupo usó la figura del ratón Mickey de Disney para simbolizar el estereotipo estadounidense del consumo. Utilizaron el manido recurso de Warhol de la repetición ad eternam de la imagen. La introducción de una viñeta que muestra la explosión de una bomba atómica, inmersa, casi oculta, entre las múltiples ilustraciones de Mickey, proporciona a la obra un amplio significado crítico.

Avionetas (1966)

Otra vez el dichoso Mickey en danza. En esta ocasión su cara decora las alas de 13 aviones de combate que supuestamente han matado a varias personas. De nuevo una no muy sutil crítica al coloso norteamericano, metido hasta las trancas en la guerra del Vietnam.

Deformación profesional II

En efecto. El Equipo Crónica tuvo en la guerra de Vietnam uno de sus temas predilectos. Y por supuesto que el militarismo de EEUU no salía nada bien parado. En esta obra un soldado norteamericano se transforma sorprendentemente en un guerrillero del Vietcong en siete viñetas.

Serie La Recuperación (1967-1969)

Dedicada a los años del desarrollismo, la etapa de impulso económico e industrial en España. La serie se hace eco de motivos y protagonistas de la pintura del Siglo de Oro. Los inserta en un medio cotidiano donde se pueden ver los primeros síntomas de modernización de nuestro país, representado por el incremento del consumo. Una actitud que por cierto nos está llevando paulatinamente al final de una etapa. O al desastre total, quién sabe. Porque el consumismo feroz desatado tras la II Guerra Mundial es uno de los causantes del calentamiento global. Aunque de esta realidad todavía no eran conscientes los miembros del grupo. Y tampoco es el tema de este post.

Serie Guernica 69 (1969)

La referencia es la emblemática obra de Pablo Picasso.

Autopsia de un oficio (1970-1971)

Integra los trabajos realizados por el Equipo Crónica entre 1970 y 1971. Dentro de la serie, en el lienzo La salita el celebérrimo cuadro velazqueño de Las Meninas se convierte en el punto de partida para la reflexión de lo que supone la pintura para el autor. El proceso de creación pictórica pasó a ser el oscuro objeto del deseo del Equipo. Las tintas planas y la pintura clásica como telón de fondo son las características principales de esta serie. Autopsia de un oficio recoge también obras que remiten a Goya o a Ribera.

Serie Policía y Cultura (1971)

Serie de obras en las que el grupo incorporó imágenes del siglo XX pertenecientes a artistas como Tàpies, Bacon, Warhol, Liechtenstein o Vasarey. En Pim-Pam-Pop, la policía, armada con motivos pop pisotea flores originales de Warhol sobre un fondo de Liechtenstein.

Serie Negra (1972)

La crónica de la posguerra está representada por elementos de novelas y películas policiacas norteamericanas,  las denominadas “de serie negra“. Equipo Crónica retrató de nuevo el doloroso proceso mental de la creación artística. Las escenas violentas del cine negro son reinterpretadas y asociadas al trabajo de pintar.

El Cartel (1973)

Reivindación del cartel como obra artística per sé, frente a sus detractores, para quienes esta manifestación plástica no pasa de ser un mero panfleto carente por completo de arte.

El paredón (1975-1976)

Serie que ve la luz a partir de la repulsa generada entre los miembros del grupo por los fusilamientos del 27 de septiembre de 1975 (tres miembros del FRAP y dos de ETA), sentencias dictadas por un régimen moribundo. Y que aún así, todavía daba estos terribles coletazos. La resistencia a morir. Y si hay que hacerlo, mejor morir matando.

La partida de billar (1976-1977)

Nueva reflexión sobre la actividad artística, donde se juega con la metáfora desde una partida de billar. En este cuadro se hace referencia a artistas como Juan Gris, Kandinsky, Hopper, Van Gogh o Malevich. Un homenaje a la pintura dentro de la propia pintura.

Serie Paisajes urbanos (1978-1979)

Comenzaron siendo obras individuales con la ciudad como tema sociológico: el comportamiento de sus habitantes y sus relaciones cotidianas. Como conjunto de dibujos, pasteles, óleos, gouaches y collages sobre cartón y tela, acabaron tomando la forma de serie.

Serie Los Viajes (1980)

Referencias a las vanguardias estilísticas a lo largo de la Historia. El óleo es la técnica dominante de la serie, que adquirió tintes de gran formato.

El final del Equipo Crónica

Sus últimos trabajos fueron Crónica de transición (1980-1981) y Público y Privado (1981). En ellos Solbes y Valdés utlizaron profusamente la técnica del óleo. La composición se convertía así en menos objetiva y apuntaba cada vez más al subjetivismo del espectador, que debía interpretar lo que veía.

La relación de ambos artistas había sido tan simbiótica que con la muerte de Rafael Solbes en 1981 desapareció el Equipo Crónica. “El Equipo se ha terminado” dijo entonces Manolo Valdés. Había sido quizás el mejor representante de la pintura objetiva y crítica española de la segunda mitad del siglo XX.

Por Diego Salvador Conejo

Nota: la imagen que ilustra este post es obra del Equipo Crónica, Pintar es como golpear, 1972. Colección Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid

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