Concepto de etnicidad salvadorebooks

El concepto de etnicidad

En los trabajos tradicionales se ha intentado abordar el farragoso concepto de etnia a partir de las interpretaciones que sobre este tema han dado los autores clásicos grecorromanos. Pero se ignoraba absolutamente qué era y cómo se podía estudiar la etnicidad. ¡Pues menudo palabro! Pues, hala, vamos allá, a intentar abordar el concepto de etnicidad en Arqueología. Y es que el temita tiene bemoles.

Shennan en 1989 definió la etnicidad como “la identificación auto-consciente con un grupo determinado, basada, al menos en parte, en un área específica u origen común”. Y se quedó más ancho que largo. Es decir, un grupo es consciente de que lo es per sé y separado de sus vecinos, pues habita un espacio determinado y además desciende de un antepasado común. Existe una clara subjetividad identitaria del grupo. Yo soy un vettón, de los vettones de toda la vida y no soy carpetano. Que le quede claro, señor carpetano.Que no somos carpetovetónicos, por mucho que usted se empeñe…

No obstante es un concepto moderno que posiblemente tenga muy poco que ver con la historia real del grupo, del clan. Es una forma de observar el pasado desde nuestro propio punto de vista y tratar de comprenderlo. Con todos los problemas que ello supone. No parece muy factible ni posible extrapolar nuestra realidad de personas del siglo XXI a bichos de dos patas de la Edad del Hierro. Siempre la percepción de esta época tan remota estará mediatizada por la óptica de una época: la nuestra.

Nuestros valores humanos de corte occidental son muy concretos pero a la vez están muy matizados por una tecnología que no deja de crecer y avanzar. Tecnología que nos aleja cada vez más, si ello es posible, de la vida natural que experimentaron las poblaciones no ya de la Edad del Hierro, sino las que vivieron pocos siglos atrás.

Una existencia en la que nuestros antepasados vivían en connivencia y convivencia con la naturaleza, a la que trataban con armonía y sostenibilidad. Aunque la Naturaleza, como siempre, no ha sido muy amable en determinadas ocasiones: inundaciones, sequías, incendios, fríos, calores, etc. ¡Pero ella qué sabe! O es que sabe más de lo que nos imaginamos.

Los romanos ya eran menos “armónicos”, pues transformaban (antropizaban es la palabreja moderna) la realidad de forma bastante más consistente que los pueblos prerromanos.

Y lo de hoy, pues ya ni nombre tiene. Hemos tratado tan mal a la Naturaleza, a eso que llaman ahora Medio Ambiente, que ahora ésta o éste, en su ingenua y justa reacción irracional, va a acabar, si nadie lo remedia, con una buena parte de los actuales parámetros humanos de civilización. Pero no olvidemos que el hombre como especie resiste carros y carretas. Como dicen los científicos que lo hacen las cucarachas.

Catastrofismos aparte, el concepto de etnicidad es, “algo nuevo que precisa ser pensado y analizado desde perspectivas históricas, antropológicas y arqueológicas” (Ruiz Zapatero y Álvarez-Sanchís, 2002).

¿Cuáles son los indicadores materiales que se emplean para marcar, para señalar el concepto de etnicidad? Algunos de éstos no dejan huella. Ritos y creencias, instituciones, himnos, epopeyas, cuentos, leyendas, la lengua, las leyes, las costumbres, el territorio, las danzas, la música, el vestido, los adornos, los colores… Casi todo, parece. Otros en cambio sí, como la cerámica con decoración a peine o determinados tipos de armas.

Por ejemplo, los verracos, esas toscas y entrañables esculturas zoomorfas muestran a las claras el concepto de etnicidad característico del pueblo vettón en el paisaje. En cambio las cerámicas a peine materializan la etnicidad de las relaciones sociales concretadas en la decoración y la iconografía que trasmite dicho ornato. Territorio y sociedad, las dos caras de la moneda de la etnicidad.

Las características e indicadores del concepto de etnicidad en la Arqueología podrían ser los patrones de poblamiento. Las mal llamadas “fronteras[1], el estilismo, los sitios de culto, la iconografía y la delimitación espacial.

Se me ocurre divagar que una etnia es diferente de otra en la medida en que los autores grecorromanos así lo consideran. Un observador podía diferenciar un pueblo de otro. En cambio para otro no eran tan fácil, por su similitud. Podría depender de su propia habilidad mental. Estamos retrocediendo hacia unos tiempos de los que no conocemos realmente la forma de pensar de sus habitantes. Y no hacemos más que retratarlos desde nuestro prisma actual.

Lo mismo hicieron los romanos: tratar de describir los pueblos con los que contactaban (a los que que en muchos casos masacraban) desde su punto de vista, tan diferente como el nuestro. Nuestra sociedad actual es heredera en gran parte de la romanidad. Comprendemos mejor sus realidades a través de todo el corpus textual que nos han legado los romanos.

Pero a los pueblos prerromanos los conocemos de forma indirecta a través de su cultura material. Y de los textos grecorromanos, que también poseen un carácter harto subjetivo. Nunca hemos encontrado ningún texto escrito por un señor prerromano antes de la llegada de los romanos que nos hablase de cómo era la sociedad en la que se hallaba inmerso.

Por eso tratamos constantemente de interpretar los vestigios materiales que nos dejan nuestros antecesores. No parece haber otra forma de conocimiento intrínseco de aquellas poblaciones. Seguro que si existiese una máquina del tiempo y pudiésemos transportarnos físicamente a esos tiempos remotos, nos sorprendería el funcionamiento de la sociedad, si pudiésemos estudiarla in situ.

Pero esto, hoy día, es como perdir peras al olmo. Ni siquiera los chicos de Big Bang Theory[2] se atreverían a llegar tan lejos. Ni con el mismísimo e inefable Sheldon Cooper a la cabeza…

[1] Frontera es un concepto que desde el punto de vista actual nada tiene que ver con el de hace 2500 años en la Península Ibérica. La piel de toro estaba fragmentada en un mosaico de pueblos y/o etnias carentes de estructuras propias de Estado. Son los Estados los que instauran las fronteras como tales y defienden los territorios delimitados por ellas.

[2] Celebrada comedia televisiva de las primeras décadas del siglo XXI.

Por Diego Salvador Conejo

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